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Hasta la noche del 3 de abril de 2007, Fernando Guzman y Ramona Moreno no conocían el sonido de un arma de fuego. Al escucharlos pensaron que habían escuchado una explosión.

La joven pareja había pasado la tarde en el hospital, donde la hermana de Ramona había dado a luz. Ellos habían dejado a su hija, Yelena, de sólo dos años de edad, en la casa de sus abuelos -una casa ordenada, pintada de amarillo y verde- ubicada en North 17th Street en Kansas City, Kansas. Yelena era una niña cariñosa a quien su padres llamaban "La Choky" por su costumbre de abrazarse fuertemente al cuello de su padre.

Yelena se encontró con sus padres en la puerta de la casa de los abuelos, cuando ellos regresaron del hospital, poco después de las 9:30 de la noche.

Ramona, 23 años, una voz suave y una cara de porcelana, su pelo es rubio y lacio, estába sentada en el sofá del living, mirando a su hija que jugaba en el piso frente a la televisión, mientras comía una tortilla. Como toda madre protectora, le pidió a su hija que dejara de jugar con una estatua de vidrio, que su abuela conservaba en una repisa.

En ese momento se escuchó un ruido. La familia asustada, escuchó una serie de explosiones provenientes de la entrada de la casa. Ellos no sabían que había una lluvia de balas que provenían de un hombre armado parado en la puerta del frente de la casa.

Ramona comenzó a gritar. Fernando corrió de la cocina. Yelena cayó al suelo.

Carlos Moreno, el hermano de Ramona, estaba mirando la televisión en su dormitorio.

El muchacho de 21 años reconoció el sonido del disparo de una escopeta. Salió rápidamente de su cuarto. Vió a su sobrina sosteniendo su cabeza en la entrada. Se arrastró para recogerla. Manteniéndose agachado, arrastró a Yelena al cuarto de atrás, dejando un rastro de sangre en el suelo de madera.

Fernando tomó a su hija de los brazos de Carlos. No se había dado cuenta que estaba herida hasta que comenzó a sentir su brazo derecho, caliente y húmedo. Yelena había recibido un impacto debajo de su pelo negro, detrás de su oido izquierdo. La herida sangraba sobre el hombro de su padre. Todavía respiraba y sus ojos estaban abiertos pero no respondía cuando sus padres le hablaban.

Ramona llamó al 911, aterrorizada que los paramédicos no llegaran a tiempo. Quería llevar a su hija al hospital en su carro. "Pero -no sé porqué- no pude tocar a Yelena" ella dijo. "Tenía miedo que ella muriera en mis brazos".

Esperaron en un dormitorio en la parte trasera de la casa tratándo de escuchar el sonido de las sirenas. Ramona no entendía porqué su hermano Carlos no la abrazaba.

"Discúlpame " dijo Carlos "es mi culpa, es mi culpa".

Cuando llegó la ambulancia, Fernando corrió con Yelena en sus brazos. En el porche de entrada encontró vidrios rotos. Al pasar el cerco de alambre, al final del jardín, no notó los cinco cartuchos rojos de escopeta escondidos entre las hojas de la vereda.

Ramona saltó en la ambulancia y le pidió a Yelena que permaneciera con ella. Una vez que la ambulancia salió con dirección al hospital Children¨s Mercy, Fernando arrinconó a su cuñado. Él sabía que sus suegros no tenían problemas con nadie. Él sabía que no había razón para que su familia fuese el objetivo de un ataque.

"Quién hizo esto" preguntó Fernando.

"Los FL" dijo Carlos.

Los FL son miembros de una pandilla llamada Familia Loca. Carlos era parte de la pandilla rival, Florencia 13. Por casi una década la policía de Kansas City, Kansas, ha estado monitoreando los robos callejeros y los drive-by shootings (disparos de arma de fuego mientras manejan) de las pandillas hispanas.

Pero en el 2007 los actos de violencia entre F13 y FL fueron escalando. La batalla no sólo ocurría en las calles, sino que ahora también en las casas de sus miembros.

Y en el pasado abril, una niña inocente, de apenas dos años, se encontró en medio del fuego cruzado.

Ramona y Fernando se conocieron a través de un amigo de Ramona de Wyandotte High

School. Ella vino a Kansas City en 1996 cuando sus padres vinieron de México en busca de trabajo. Fernando llegó tres años más tarde, después de crecer en Los Angeles.

Noviaron por un año antes de vivir en pareja. Cuando su primera hija nació, Fernando sugirió el nombre Yelena, por un personaje de la película de Vin Diesel xXx.

La familia vive en una casa cuadrada, blanca, con marcos marrones en las ventanas. Más allá de la cerca que rodea el vacío jardín trasero, las tumbas del cementerio de la Iglesia Católica enmarcan la vista de la autopista I-635. Ambos trabajan como personal de limpieza. Ramona dice que se sentían seguros en una comunidad rodeada de tantos familiares.

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  1. Que lindo que un periodico en el centro de pais escribe algo tan importante en Espanol.....Cuando sera el proximo?

  2. Esta historia fue y sigue siendo muy sonada en kc ks tengo 3 hijos y no me gustaria pasar por esta situasion mis grandes condolensias para lafamilia. me alegro mucho que esos hijos de p*** estan arrestados y ese que se libro de ser sentenciado que le ruege a dios no salir por que su foto ya fue puesta en los medios tanto como adentro de la carcel tienen sus reglas como afuera.... todos meresen morir de hambre ahi adentro.pobre nina ella inocente QUE ESTO LE SIRBA DE EXPERENCIA A TODOS LOS GANGEROS SI TIENES UN PROBLEMA ENFRENTALO CARA A CARA NO SEAN GALLINAS.........

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